lunes, 23 de noviembre de 2009

RECOMENDACIONES



Es importante que la familia y/o sigan una serie de recomendaciones básicas para ayudar a la persona afectada:


  • Mantener el contacto con la persona afectada pese a las dificultades
  • Llevar un diario de las actitudes y sucesos asociados a la vida en el grupo
  • Expresar un interés sincero por la persona afectada
  • Evitar situaciones de confrontación en relación al grupo y a la persona afectada
  • Evitar expresiones del tipo “estás en una secta” o “te están lavando el cerebro”
  • Ser neutral, no aprobar ni desaprobar el grupo
  • No pretender entrar en un análisis racional del grupo, lo que se manipula es la afectividad
  • Informarse, consultar literatura sobre el funcionamiento de estos grupos
  • Buscar ayuda de entidades especializadas en la manipulación psicológica
  • Asegurarse de la experiencia del profesional para hacer frente al problema


Fuente de información: www.ais-info.org




POSIBLES CONSECUENCIAS



Posibles consecuencias de la afiliación los grupos coercitivos.

  • La persona muestra fuertes sentimientos afiliativos hacia el grupo y sus miembros, sin aceptar la crítica o reaccionando con irritabilidad.
  • Empiezan a detectarse cambios en la actitud hacia las personas del entorno previo (actitudes frías, distantes, mentiras o incluso actitudes hostiles).
  • La persona muestra una autocrítica excesiva hacia el grupo no acorde con la realidad, hasta el punto de llegar a tolerar la explotación en distintos ámbitos (laboral, económico, sexual).
  • Empieza a apreciarse un discurso monotemático.
  • Se detectan cambios de comportamiento llamativos y de acorde al grupo (cambios en el cuidado personal, aficiones, conductas sexuales o lenguaje).


Fuente de información: www.ais-info.org



PROCEDIMIENTOS DE MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA


Atracción personal del reclutador.
La persona que capta ofrece amistad, seguridad y soporte a todos los niveles.

Búsqueda de puntos débiles y culpabilización.
El grupo busca los puntos débiles de la persona, y si no se encuentran se crean, para más tarde proponer cursos, retiros, charlas, lecturas y otras actividades para buscar soluciones. Asimismo, esos puntos débiles se emplean para culpabilizar a los miembros.

Programa de actividades de tipo intensivo.
Las actividades propuestas por el grupo ocupan la mayoría del tiempo de la persona y centran toda su capacidad de atención. Generalmente, no sólo el tiempo físico, sino la ocupación mental (recitar mantras, pensamiento positivo, decretos, meditaciones, oraciones, rituales, libros, seminarios, etc.).

Compromiso personal y económico.
Aunque inicialmente las actividades puedan ser gratuitas, progresivamente acostumbra a exigir un mayor compromiso personal y económico. Se compromete a las personas a que trabajen gratuitamente (distribuyendo publicidad, contactando futuros adeptos, preparando materiales y reuniones, etc.), donen sus bienes o parte de ellos, entreguen una parte o el total de su salario, etc.

Participación en actividades internas y ocultas.
Se participa en actividades y rituales con reglas obligatorias y estrictas que anulan la capacidad de decisión y generan mayor dependencia hacia el grupo. Determinadas actividades no pueden ser reveladas a personas externas al grupo.

Promoción de confesiones públicas.
Se altera la personalidad a través de la obligación de confesar al grupo los propios defectos y debilidades, para acabar mostrando al individuo que sin el grupo no hará nada.

Inducción de fobias a la salida.
Se atemoriza a la persona en el sentido de que si abandona, el grupo revelará sus secretos, su vida se verá negativamente afectada, perderá beneficios, desarrollará enfermedades, etc.


Fuente de información: www.ais-info.org


FACTORES DE VULNERABILIDAD


No existe un perfil único de “secta dependiente” que permita predecir qué persona se comprometerá con un grupo de manipulación psicológica.

Sin embargo, existen diferentes factores o situaciones de riesgo que pueden hacer a una persona especialmente vulnerable a los efectos de uno de estos grupos:

  • Situaciones de crisis personal o de inestabilidad emocional, social o laboral carentes de apoyo externo adecuado.
  • Inquietudes intelectuales y/o espirituales no canalizadas.
  • Ingenuidad, idealismo e identidad poco consolidada
  • Personalidad de tipo pasivo dependiente
  • Aislamiento social o la soledad
  • Dificultades de adaptación social
  • Sistemas familiares disfuncionales

Ninguno de estos elementos, por sí solos, hace que una persona entre en un grupo de manipulación. Normalmente, encontraremos diversos de estos factores entremezclados en grados diversos.

Generalmente, la adhesión de una persona a un grupo de manipulación psicológica pasa por varios momentos: una primera etapa de seducción (atracción) por parte de miembros del grupo; una segunda etapa de captación, adoctrinamiento y transformación de la personalidad; y una tercera etapa de aislamiento respecto al entorno.


Fuente de información: www.ais-info.org


QUÉ ES UN GRUPO DE MANIPULACIÓN PSICOLÓGICA?



Un grupo de manipulación psicológica (“secta coercitiva”) es una organización cerrada y de funcionamiento autoritario, que puede presentarse como ONG, asociación, grupo religioso, cultural, científico, político, artístico, terapéutico, etc. y en donde se exige la absoluta dedicación o devoción de sus miembros a una persona (líder), idea u objeto y en donde se aplican de forma sistemática procedimientos de influencia no ética (psicológica, control de la personalidad).

La dinámica de estas organizaciones puede provocar en sus miembros una total dependencia del grupo y/o del líder, en detrimento de sus relaciones personales y familiares, pudiendo generar diversas alteraciones psicológicas (inestabilidad emocional, incapacidad para mantener relaciones afectivas normales con personas fuera del grupo, etc.), sociales (alteración de las relaciones familiares y amistades, reducción o anulación de la capacidad para comunicarse libremente con personas externas al grupo, etc.) y físicas (alteración del sueño, desnutrición, deterioro del funcionamiento general, etc.).

Los grupos de manipulación psicológica tienden a presentarse bajo diversas formas para atraer al mayor número posible de seguidores y ocultan sus verdaderos objetivos, así como información relevante que pudiera generar desconfianza en sus futuros seguidores.

El principal objetivo de este tipo de organizaciones se centra en la obtención de poder a diversos niveles: personal, institucional, político y económico, por citar los más relevantes.

Los grupos de manipulación psicológica pueden inducir un trastorno de dependencia entre sus seguidores, con síntomas similares a los observados en otras socioadicciones o dependencias no farmacológicas (por ejemplo, dependencia interpersonal, dependencia a Internet, etc.).


Fuente de información: www.ais-info.org



domingo, 22 de noviembre de 2009

Historia de Sandra (fuente Redune)

Testimonio 2
icono LA HISTORIA DE SANDRA: “YO ESTUVE EN UNA SECTA”Ha pasado ocho años vinculada a un grupo que le prometía un mundo mejor a cambio de sacrificar su identidad.
Mi historia comenzó durante un curso de meditación. Estaba interesada en mejorar mi capacidad de concentración para mis estudios de Psicología. Por eso me apunté a un curso de siete días donde los miembros del grupo Brahma Kumaris supuestamente me enseñaban a meditar. Cada vez me invitaban a más eventos y reuniones en los que me ofrecían un mundo lleno de paz y felicidad, cercano a Dios. Poco a poco, comencé a notar que mi vida tenía un nuevo sentido, que el grupo me apoyaba y compartía mis valores. Mi vida eran ellos y las actividades altruistas que llevábamos a cabo. Se suponía que éramos los seres espirituales más elevados de la Tierra, que la verdad estaba sólo en Brahma Kumaris y que el Dios verdadero era quien nos decía lo que teníamos que hacer.
La estructura de la organización era totalmente piramidal: había que obedecer casi ciegamente a los líderes porque eso suponía cumplir los deseos de Dios. Al principio todo era hermoso; me creé mi propia burbuja para protegerme del mundo y aislarme de mi entorno personal. Entonces empezaron los conflictos con mi familia, al ver que ya nunca estaba en casa, que no tenía amigos. Me veían cada vez más desmejorada, porque llega un momento en que casi no eres consciente de las necesidades de tu cuerpo. A todos los que intentaban ayudarme les decía que era mi vida y que no estaba metida en una secta. Pero la presión llegó hasta tal punto que abandoné mi casa y me trasladé al centro donde se impartían los cursos, que también era vivienda. Entonces me entregué totalmente a su causa. Fue muy doloroso para los mios, pero en ese momento, desgraciadamente, no piensas en nadie ni en nada: ellos me hacían sentir que eran mi verdadera familia. Los que estábamos en Brahma Kumaris no podíamos mantener ninguna relación afectiva especial, ni por supuesto sexual, sin ninguna persona.
Estuve desde los 21 hasta los 28 años y cada vez estaba más deteriorada psicológica y físicamente y más alejada de mi familia, de mis amigos y de mí misma. Pero aún conservaba parte de esa Sandra alegre y coherente. Esa chispa fue la que me ayudó a huir de ese callejón sin salida.
Dentro de la secta existía la teoría de que el mundo se iba a acabar muy pronto y que había que estar preparados; que la única forma de evitar el sufrimiento era permanecer dentro del grupo. A pesar del temor, tuve varias tentativas de salir de allí, pero siempre mandaban a alguien cercano al grupo para que me convenciera de que regresara. Lo que detonó la bomba dentro de mí fue darme cuenta de que estaban limitando mi capacidad de decisión y raciocinio; que me sentía atrapada por una cuerda invisible que rodeaba mi alma y que me habían robado lo más valioso: la libertad.
Con la ayuda de una amiga, que también estaba dentro y que quería irse del grupo, me mudé del centro de actividades donde vivía a un apartamento durante un fin de semana. Me sentía muy sola, tenía que empezar a reconstruirme desde dentro y recuperar mis ideas, mis valores. Al principio te refugias en la vida rutinaria y procuras no pensar en nada. Más tarde comienzan las crisis de angustia y ansiedad, el miedo excesivo. Afortunadamente, conté con el apoyo de esa amiga que se fue al mismo tiempo que yo y de Pepe Rodríguez, autor del libro “El poder de las sectas”, que me ayudó muchísimo a entender lo que me estaba pasando y con el que además mantuve una larga conversación que me permitió aclarar ciertas dudas.
El tiempo es ahora mi mejor aliado, ya que me está sirviendo para poder ir llenando mi mente de nuevas experiencias e ir olvidando otras. Han pasado ya tres años y ahora sólo sé de ellos por los folletos de los cursos que organizan y que veo en algunas tiendas y herbolarios. Yo aprendí mucho de esta experiencia, aprendí a conocerme a mí misma, a no valorarme a través de los ojos de nadie y a ser más tolerante con la gente diferente.



www.redune.org



DIEZ ERRORES TÍPICOS SOBRE LAS SECTAS

1- Pensar que a lo largo de los siglos siempre ha habido sectas no debe hacernos olvidar que las sectas contemporáneas presentan muchos elementos nuevos:

Utilización de Estados con legislación permisiva a modo de refugio,

Enormes medios financieros,

Sofisticados medios de manipulación, temática contemporánea.

2- No hace distinciones entre los grupos de captación, cuando en realidad, la temática, los objetivos y los peligros difieren mucho de un grupo a otro.

3- Creer que les reconoceremos por sus excentricidades, por su aspecto extravagante, cuando en realidad las sectas más peligrosas son a menudo las que se presentan con un aspecto racional e integrador.

4- Pensar que es el contenido lo que define a una secta, cuando en realidad son los métodos de captación, la intolerancia, la influencia sobre sus adeptos y los objetivos no declarados lo que las definen.

5- Creer que estos grupos juegan limpio, cuando en realidad utilizan la formación, la terapia, la ecología, la ayuda humanitaria, la religión. como tapaderas para venderse mejor.

6- Creer que los adeptos son gente simple o desequilibrada, cuando en realidad muchos de los que son manipulados mentalmente son personas perfectamente equilibradas, pero a menudo más vulnerables debido a circunstancias de la vida (pérdida de un ser querido, crisis moral, fracaso sentimental, problemas laborales, enfermedades graves o convalecencia prolongada…). Hay que subrayar que entre la clase acomodada y cultivada, este problema afecta más a menudo a los científicos y los técnicos que a las gentes de letras y a los filósofos, dado que por su formación están más acostumbrados a “relativizar” las diversas doctrinas.

7- Pensar que los adeptos carecen de ética, cuando en realidad la ética es una de las motivaciones para la adhesión, aunque esté orientada y subordinada al sometimiento al grupo.

8- Subestimar el poder de las sectas, cuando en realidad pueden llegar a infiltrase en cualquier medio, en cualquier país, en cualquier círculo de poder y en cualquier órgano de decisión.

9- Creer que uno es inmune a las sectas, cuando en realidad cada uno de nosotros es manipulable.

10- Creer que la vía represiva es suficiente para minimizar la influencia de las sectas, cuando en realidad el combate comienza sobre todo por la prevención, la información, la formación y la educación.



Fuente de información: www.redune.org